Crónicas de una (mí) vuelta anunciada...

Volviendo a esto, despues de mucho tiempo y falta de ganas crónicas de escribir, aparece este suceso digno de mencionar. Quizás me aparezca por aquí mas seguido, quien sabe?
Bueno, contextualizando la foto para comenzar, se puede apreciar "el calor de las masas" un estadio repleto de fanáticos que coreamos tema a tema todas las canciones con que Soda Stereo conquistó el Nacional. Con un espectáculo fenomenal, un sonido increíblemente nítido a mi parecer, y con unas luces capaces de hacernos dudar de las Leyes de Gravedad, Gustavo, Zeta y Charly encantaron. Se dice en los medios que el público estuvo fome...yo diría que el espectáculo fue superlativamente sobrecogedor...
El solo hecho de pensar que estuve ahi, entre medio de 65.000 personas, me llena de alegría. Qué sensación única es aquella de cumplir un sueño...Recuerdo desde pequeño, cuando en aquella navidad, hace unos 11 años más menos, mi tío Lalo me regala el primér Cd de Soda Stereo...el Chau Soda...signo inminente de su separación. al año siguiente, disociación. Era muy niño aún como para haber pensado siquiera en ir a la serie de conciertos que brindaron por latinoamérica...no importó. En esos días todos los niños jugaban a los autitos, o a Dragon Ball, los Thundercats, etc...pero yo y mi gran perro Norman nos empeñabamos en aprender a tocar la guitarra, para ser como nuestros ídolos. Qué tardes aquellas en las que debía usar "tapones anti persianas americanas" por que mi amigo había aprendido el legendario intro y me seguía a todas partes con la guitarra para preguntarme si lo hacía bien. O aquellas sesiones en el patio, tocando a un público imaginario, vibrando con la potente melodía y una lírica, inaccesible en esos momentos para mí, pues no entendía nada. Sólo repetía lo que Gustavo plasmaba en las canciones, pero que poco a poco iba quedando en mi subconsciente.
Fuí creciendo, y la pasión continuó ahi, intacta. Con el paso de los años, brotaba una especie de nostalgia, algo había quedado inconcluso. No fue sino hasta el año pasado, cuando con mi ex compañera de preuniversitario y amiga, Bárbara, comentábamos acerca de una "im" posible vuelta de Soda, evocabamos melodías, y surgían espontáneamente charlas que hacían más amenas aquellas vueltas en bus desde Melipilla, después de una agotadora jornada de trabajo. En esos tiempos no era Soda, sino Mayordomo quien mantenía viva la ilusión. En otras palabras, estabamos "Desafiando al Mito", sin saber lo que se venía gestando desde el otro lado de la cordillera.
...Y ocurrió lo que tenía que ocurrir...fue oficial. Soda Stereo volvía, y yo evidentemente no me lo perdería por nada del mundo. Traía una cara de la puta madre que se las encargo, y ya materializaba sensaciones y melodías premonitorias. La espera fue larga, pero satisfactoria. Desde el día en que recibí el dinero para la entrada, hasta la noche en que acordábamos detalles con Gordita (Nice, así tal cual), para juntarnos el gran día, miles de Imágenes Retro cruzaron mi cabeza. Mis pensamientos fluían en contra de las leyes de Bernoulli. Mi sonrisa se había transformado en un extraño tic nervioso...
El día del concierto fue simplemente inmejorable. Mi querida amiga Gordita me cuidó como a un niño todo el día, no hizo el funesto calor que durante los dos días anteriores asó santiaguinos, caí como ave de presa en un grupo de gente agradable, encabezados por mi Gorda, y por Bárbara, quien obviamente no se lo iba a perder. Pero hubo una ausencia que se notó. Hubiese sido perfecto haber coreado las canciones con Norman. Pero las cosas son así, y, a pesar de aquello, disfruté como nunca.
Desde todos esos metros que tuve que correr para quedar sentado en cancha, hasta las bebidas mínimas a $700, mitad coca mitad agua, pasando por el ya mítico "wena naty" multitudinario, el amigo de Bárbara tratando de estudiar, las masas que casi aplastan a mi Gorda, y el fuerte olor a yerba, los "muerte a Cerati" de Gorda, los cursos de guitarra de Quennedy, el "cuidado con el Rock"; hasta el momento en que Gustavo saluda a su país adoptivo con un cuestionado "Hola Chile lindo", fue un gran día. En ese preciso instante, en adelante, fue el día perfecto. Mención honrosa al hermoso espectáculo de los celulares con "Fue", y por supuesto a la luna llena que como esas 65.000 almas, coreó nostálgicamente canción trás canción. Fué una noche dedicada a recordar viejos tiempos, quizás no viví en carne y hueso la época en que Soda dejaba la grande en toda América Latina, pero, desfasado y todo, sentí la misma pasión, la cuál, esa inolvidable noche, pude retribuir completamente.
